domingo, 28 de agosto de 2011

#8 Besos


Es curioso como al final de una carta siempre se garrapiñan los tópicos, los sentimientos de segunda mano y las frasecillas sin pensar. Las novelas, las películas y las despedidas de soltera siempre se reservan una sorpresa para el final, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con una carta? Por lo general, el final de una carta siempre es previsible e intercambie y, por lo tanto, extirpable.

No hablo sólo de cartas formales como las de Telefónica. Hablo de todas las cartas. Hasta las más personales, gritadas desde dentro de un corazón que no puede callarse, como la que nos manda el director de El Corte Inglés cuando estamos de cumpleaños. Hasta ésas tiene un final prefabricado. Qué decir, entonces, de felicitaciones navideñas de familia, amigos y grandes multinacionales.

Un beso muy fuerte, y cuidado con el turrón jejeje!!!

Un beso muy grande, y no os atragantéis con las uvas jejeje!!!

Un abrazo sincero y que la luz de Iberdrola ilumine su hogar.

El problema, dejando a un lado que sean previsibles, es que los moldes de las frases prefabricadas están hechos sin pensar. ¿Qué es eso de un beso fuerte, o grande? ¿Cómo de grande puede ser un beso? ¿doce centímetros cúbicos? No creo que sean adjetivos que digan mucho de un beso. Es mucho más acertado hablar, por ejemplo, de un beso lento. El tiempo que dure dice más de un beso que el espacio que ocupe. Aunque lo realmente adecuado, ya que nos besamos en el espacio y en el tiempo, lo más preciso sería hablar de la velocidad. Nadie lo hace, pero fijaos en que cualquiera de los adjetivos que utiliza la Dirección General de Tráfico para hablar de la conducción es más ilustrativo que decir un beso grande o un beso fuerte, que nadie sabe cómo son. Es más atinado y mucho más poético. Todos conocemos, por ejemplo, las consecuencias de un beso bajo los efectos del alcohol. Pero ojo, que nadie tome como buenos los besos recomendados por la DGT. Un beso moderado, o un beso prudente no son más interesantes que un beso temerario. Más bien lo contrario. Todos nos hemos saltado alguna vez la distancia de seguridad y hemos estrellado un beso con daños a terceros. Es un sabor que hay que probar. Besos lentos sin parada, con acelerones, con frenazo en seco y vueltas de campana… todos son buenos. Creo que sólo rescato un consejo de la DGT: en los besos también conviene descansar cada dos horas para beber algo y estirar las piernas.

Y esto sólo copiando los adjetivos de la DGT. En realidad hay muchísimos más besos. Existen, por ejemplo, los besos extorsionados, que son esos que la madre exige a su hijo dar a un señor que no conoce. “Dale un beso a este señor y dile gracias” Son muy tristes porque se ve que el niño no quiere y el señor, dándose cuenta de ello, aún así lo exige.

Muerte al beso fuerte y al te mando un beso grande. Propongo hacer un inventario y catalogación de besos. Nombre del beso y breve descripción.


Luis Piedrahita

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